A SETENTA AÑOS DEL SALTO A LA ETERNIDAD
En pocos días más se cumplen setenta años del accidente carretero que enlutara la antigua carretera al valle de Azapa. A la altura de «Alto Ramírez» colisionaron dos camiones. Uno de ellos transportaba promesantes a la fiesta de la Virgen de Las Peñas, en la quebrada de Livílcar. Como consecuencia del accidente fallecieron tres personas que peregrinaban al santuario: un joven contador público egresado del Instituto Comercial de Arica, una mujer en estado de gravidez y una joven de 22 años que se casaría en diciembre del mismo año en la iglesia San Marcos de Arica. La familia de la joven decidieron sepultarla con el vestido nupcial que ya estaba listo y forrar el ataúd con una tela blanca. La urna blanca en la carroza victoriana negra era de un «realismo mágico» indescriptible…
El accidente ocurrió el cinco de octubre de 1956,
Te lo juro
Espérame en el cielo, corazón,
si es que te vas primero,
espérame que pronto yo me iré
ahí donde tu estés.
Espérame en el cielo, corazón,
si es que te vas primero,
espérame en el cielo, corazón,
para empezar de nuevo.
(“Espérame en el cielo”. Francisco López Vidal)
Comentan que volvió a aparecer.
Pero no hay misa por el eterno descanso de su alma. No. La Lila se transformó hace unos años y nadie asumió su lectura creyente y amorosa de esa realidad que acompaña desde hace 66 años a los habitantes de la ciudad… y de otros lugares también. La historia y el amor se extienden más y más.
Me está dejando de doler la cabeza. Que bueno, me ha tenido tan preocupada y asustada… justo en el momento que me voy a casar… hace rato que ya no escucho los ruidos de los fierros retorcidos, de las maderas quebradas, los gritos, los llantos… ya no, que bueno… eso me desesperaba tanto… te siento cerca, Miguel, amor de mi vida, para siempre y por siempre… ¿ya vienes?… cuando llegues y nos casemos quiero pedirte que vayamos juntos a ver a la Virgen… ella me ha ayudado a entender la eternidad del amor, como su amor, como el mío, como el tuyo, Miguel…
No entiendo nada. Tanto tiempo evitando pararle a una mujer en la noche por todas las cosas que cuentan y me pasa esto cuando se vienen las fiestas del país este septiembre de 2022… toda la gente de fiesta, no importa que falte dinero para otras cosas, el tema es que hay que celebrar (¿celebrar qué, me pregunto)… iba manejando con las luces altas, atento a cualquier cosa, a personas descuidadas con su seguridad, pasaditas de trago o animalitos que se pudieran cruzar en el camino… o la novia que dicen… bajaba hasta Arica atento por si aparecían algunos pasajeros y, así, salvar la carrera que hice hasta el kilómetro 20… divisé a una pareja que caminaba por la berma de tierra en dirección a la ciudad, como yo… deben haber salido de una fiesta o quieren ir a algún motel (siempre he sido “malpensado”)… hice cambio de luces para ver si el resplandor les anunciaba que podía llevarlos donde quisieran… sí, venían, seguramente, de un “carrete”… ella, de traje largo, blanco, él, con un terno oscuro, muy elegante… “salvao” me dije, estos tienen plata… se detuvieron… eso me indujo a que detuviera el auto en la berma para que se subieran… no me di cuenta cuándo abrieron la puerta… sólo los vi sentados en el asiento trasero por el espejo retrovisor… no les podía ver la cara… me preocupé… capaz que fueran asaltantes… iban muy juntos, ella con su cabeza inclinada sobre el hombro de él… se veían, en la casi total oscuridad, muy cariñosos, muy enamorados… comenzó a ponerse helado, sentí mucho frío… no me daba cuenta hacia donde manejaba… parecía como que me guiaba una fuerza que no entendía… ya estaba en la ciudad… las luces de las calles iluminaban algo el interior del vehículo, pero no lograba ver sus rostros… parecían novios… ella, por lo menos, tenía un velo que le cubría la cara… la tez morena de él impedía que viera con precisión sus facciones… de pronto se paró el motor de mi vehículo… puse rápidamente neutro y me aparqué con la “virá”… sentí que la puerta trasera se cerró… (¡no me van a pagar!) y los vi caminar amorosamente abrazados… era Lastarria con Vicuña Mackenna… se dirigían a la puerta principal del cementerio…
Ahora protegeremos juntos a quienes lo pidan ¿ya, Miguel? ¡Por fin llegaste!… ¡juntos podremos ayudar a más personas!… la virgencita se pondrá feliz… contigo quiero que la eternidad sea eso: eternidad, para siempre.
Por los siglos de los siglos.
No me dejes solita tanto tiempo. Pero ya estás conmigo, amor de mi vida. Déjame mirarte. Tus ojos no han cambiado. Son los mismos ojitos con los que me miraste cuando desfilabas… ¿te acuerdas? Sigues siendo tan lindo…
Te amaré toda la eternidad… te lo juro por la virgencita de La Peñas.
Y los vi desaparecer, caminando… me sobresalté porque se encendió, inexplicablemente, la radio del vehículo…
…y siguiendo con los temas para los enamorados de siempre, escuchemos a Julio Jaramillo, el ecuatoriano apodado “el ruiseñor de América”, con el hermoso tema del puertoriqueño Benito de Jesús, compositor de boleros y baladas románticas, entre las que se cuentan “La copa rota”, “Sigamos pecando” y el tema que escucharemos a continuación “Nuestro juramento”… y que ha sido pedido al programa por Gloria para Miguel, por nuestro eterno amor…
No puedo verte triste porque me mata
tu carita de pena, mi dulce amor,
me duele tanto el llanto que tú derramas
que se llena de angustia mi corazón.
Yo sufro lo indecible si tú entristeces,
no quiero que la duda te haga llorar,
hemos jurado amarnos hasta la muerte
y si los muertos aman,
después de muertos amarnos más…